Fuente: Cooperativa
Fecha: 2025-12-24 18:01:48
Cuando los historiadores del futuro echen una mirada restrospectiva a esta transformación global no vista en un siglo y analicen la lógica subyacente de la evolución de las relaciones internacionales, sin duda reconocerán el 1 de septiembre de 2025 como un momento crucial: el día en que el presidente chino, Xi Jinping, propuso la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG).
Antes de esto, Beijing había presentado una serie de importantes iniciativas globales: la Iniciativa para el Desarrollo Global (IDG) en 2021, la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG) en 2022 y la Iniciativa para la Civilización Global (ICG) en 2023. Junto con la IGG, constituyen un marco holístico para fomentar una comunidad de futuro compartido para la humanidad.
Cada iniciativa aborda un pilar fundamental de la cooperación global: la IDG busca sentar las bases materiales, la ISG está diseñada para salvaguardar la estabilidad, la ICG trata de fomentar el entendimiento común y la IGG pretende proporcionar la arquitectura institucional. Como señaló el secretario general de la ONU, António Guterres, las cuatro iniciativas globales propuestas por China "son totalmente compatibles con la Carta de las Naciones Unidas". Muchos países también las consideran como soluciones pragmáticas y constructivas a los retos globales contemporáneos.
Sin embargo, el mundo sigue fracturado en medio de una creciente ola de incertidumbre y turbulencias. Mientras que algunos abogan por el diálogo y la cooperación, otros se aferran al unilateralismo y a la política de bloques, lo que agrava las crisis de larga data y crea nuevos riesgos.
El desarrollo mundial sigue siendo frágil, caracterizado por el aumento de las disparidades entre el Norte y el Sur y agravado por la superposición de las crisis energética y alimentaria. En todo el mundo, más de 1.000 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema. La seguridad se está deteriorando, con conflictos armados que alcanzan niveles máximos desde la posguerra, un aumento de los desplazamientos y una mayor dependencia de las sanciones y la disuasión militar por parte de cierto país.
Mientras tanto, el discurso del "choque de civilizaciones" parece eclipsar los intercambios entre ellas, al tiempo que la gobernanza global se ve erosionada por las retiradas de los tratados internacionales, las prácticas de desacoplamiento y la expansión de barreras que socavan la equidad y la igualdad, especialmente para el Sur Global.
La cruda realidad subraya la relevancia y la oportunidad de las cuatro iniciativas globales, poniendo aún más de relieve la necesidad de crear consenso internacional y reforzar la solidaridad.
Como ha señalado el presidente Xi, el desarrollo es la llave maestra para resolver todos los problemas. La Iniciativa para el Desarrollo Global se centra en las necesidades de desarrollo compartidas de la humanidad, se alinea estrechamente con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible y aborda directamente los retos reales en el ámbito del desarrollo global. Esta iniciativa aporta la sabiduría y las soluciones de China para impulsar conjuntamente el desarrollo global hacia una nueva etapa de crecimiento equilibrado, coordinado e inclusivo.
Tras diez años, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se ha estancado. De sus 169 objetivos específicos, solo alrededor del 35 por ciento están camino de alcanzarse, mientras que casi la mitad avanzan de una manera demasiado lenta y el 18 por ciento han retrocedido.
A nivel mundial, el desarrollo se está revirtiendo en áreas clave. La pobreza extrema ha aumentado por primera vez en dos décadas, y la mitad más pobre de la humanidad posee solo el 2 por ciento de la riqueza mundial. Unos 2.600 millones de personas siguen sin tener acceso a Internet, y los países en desarrollo, donde viven dos tercios de la población mundial, solo reciben una quinta parte de la inversión mundial en energía limpia.
Además, las guerras y los conflictos han empujado a 140 millones de personas a una situación de inseguridad alimentaria aguda, mientras que las sanciones unilaterales siguen afectando gravemente a los medios de vida de miles de millones de personas.
Estos hechos alarmantes ponen de manifiesto fallos fundamentales en el desarrollo global. Algunos países desarrollados han dado prioridad a los intereses geopolíticos por encima de la cooperación, explotando los recursos para el desarrollo mediante sanciones, desacoplamiento y recortes de la ayuda. Al hacerlo, han traicionado el consenso universal de que el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable.
Una estructura de gobernanza global desequilibrada ha dejado durante mucho tiempo a los países en desarrollo en desventaja a la hora de configurar las normas internacionales, mientras que los bloqueos tecnológicos y las barreras comerciales siguen ampliando la brecha de desarrollo.
Mientras tanto, los mecanismos de cooperación multilateral se ven cada vez más debilitados por las acciones unilaterales, lo que conduce a una grave escasez de bienes públicos globales y a la falta de respuestas internacionales coordinadas.
Estas cuestiones no solo han aumentado el riesgo de fracaso de la Agenda 2030, sino que han puesto de relieve la urgente necesidad de adoptar medidas específicas para hacer frente a los retos del desarrollo global.
La IDG, propuesta en este momento crucial, ha ganado un enorme atractivo mundial al romper con el paradigma obsoleto en el que las grandes potencias dominan y las naciones más pequeñas se ven obligadas a depender de ellas. La iniciativa también promueve la acción colectiva con una actitud de igualdad y un enfoque sistemático, garantizando que todos los participantes se conviertan en beneficiarios del desarrollo.
Como impulsora proactiva de la iniciativa, China siempre se ha guiado por los "Seis Principios" y se apoya en plataformas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el Fondo para el Desarrollo Global y la Cooperación Sur-Sur, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras y el Nuevo Banco de Desarrollo, para potenciar la cooperación internacional en materia de desarrollo.
El Centro de Demostración de Tecnología Agrícola China-África aplica el modelo "enseñar a pescar", lo que ha dado lugar a un aumento medio del rendimiento de los cultivos locales de entre el 30 y el 60 por ciento, y ha beneficiado a más de un millón de agricultores, lo que constituye una manifestación tangible del concepto de desarrollo prioritario.
El ferrocarril China-Laos ha convertido a Laos, un país sin salida al mar, en un centro de conexiones terrestres, reduciendo los costes logísticos en más de un 30 por ciento y creando más de 100.000 puestos de trabajo. Por su parte, los centros conjuntos de innovación tecnológica China-Brasil han mejorado la protección ecológica y ampliado el acceso a la energía limpia de las comunidades remotas, promoviendo un crecimiento inclusivo impulsado por la innovación y la armonía entre las personas y la naturaleza.
Más allá de dar un fuerte impulso a la Agenda 2030, la IDG está revolucionando y remodelando los conceptos de desarrollo global. Su avance teórico radica en liberarse de la dependencia de los modelos de desarrollo occidentales convencionales, anteponiendo los intereses comunes de la humanidad y sentando una base sólida para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad.
Para que los dividendos del desarrollo lleguen de manera más equitativa a más personas en todo el mundo, las naciones deben ir más allá de sus estrechos intereses propios, aceptar las tendencias históricas, defender el desarrollo común, mantener la equidad y la justicia, y comprometerse plenamente con una cooperación de beneficio mutuo.
UN NUEVO CAMINO HACIA LA PAZ Y LA SEGURIDAD DURADERAS
El mundo actual está experimentando las mayores turbulencias y la mayor transformación desde el fin de la Guerra Fría. Con déficits crecientes en materia de paz y seguridad, la gobernanza de la seguridad global se enfrenta a graves desafíos. La comunidad internacional necesita urgentemente visiones y enfoques de seguridad que estén en sintonía con el espíritu de los tiempos.
La Iniciativa para la Seguridad Global ha surgido en respuesta a la situación actual, alineándose con el cambiante panorama internacional a través del concepto de unidad y abordando los retos de seguridad con un enfoque que beneficia a todas las partes. Se dedica a eliminar las causas fundamentales de los conflictos internacionales y a mejorar la gobernanza de la seguridad global.
Si echamos la vista atrás al curso del desarrollo humano, la búsqueda de la seguridad absoluta a través de la fuerza y la creación de un marco de seguridad exclusivo es, en esencia, una forma de "ley de la selva". La historia ha demostrado repetidamente sus peligros. Las terribles devastaciones de las dos guerras mundiales, así como la inestabilidad regional causada por la competencia hegemónica, derivaron de la búsqueda obsesiva de la seguridad absoluta y la aplicación brutal de la ley de la selva. Las naciones que explotan a otras y acosan a las más débiles acaban enfrentándose a un círculo vicioso de dilemas de seguridad o siendo barridas por las mareas de la historia.
Si observamos la situación actual, esta rígida doctrina de seguridad basada en la ley de la selva ya no está en sintonía con las tendencias de la época. En el mundo actual, la globalización económica se está profundizando, con los intereses de los países estrechamente entrelazados y sus futuros compartidos. La interconexión, la naturaleza transnacional y la complejidad de las cuestiones de seguridad son cada vez más evidentes, y ningún país puede permanecer aislado. Los intentos de violar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, ignorar la voluntad colectiva de la comunidad internacional y perseguir unilateralmente la seguridad absoluta son movimientos contrarios a la corriente de la historia.
Como ha señalado el presidente Xi, la mentalidad de Guerra Fría solo destruirá el marco de paz mundial; el hegemonismo y la política de poder solo pondrán en peligro la paz del mundo, y la confrontación entre bloques solo exacerbará los retos de seguridad en el siglo XXI. Esta importante observación ofrece una visión profunda de las causas fundamentales de la difícil situación de la seguridad global.
La ISG se sustenta en "seis compromisos", concretamente: el compromiso con la visión de una seguridad común, integral, cooperativa y sostenible; el respeto de la soberanía y la integridad territorial de todos los países; el cumplimiento de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas; la seria consideración de las preocupaciones legítimas de todos los países en materia de seguridad; la resolución pacífica de las diferencias y controversias entre países mediante el diálogo y las consultas, y el mantenimiento de la seguridad tanto en los ámbitos tradicionales como en los no tradicionales.
En el ámbito de la seguridad tradicional, China ha promovido activamente la solución política de cuestiones candentes y es el mayor contribuyente de personal de mantenimiento de la paz entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
En los ámbitos de la seguridad no tradicional, China ha participado y, a menudo, ha liderado la cooperación multilateral en materia de lucha contra el terrorismo, control de drogas y seguridad de la salud pública. También ha llevado a cabo numerosos programas de asistencia humanitaria, abordando las amenazas globales emergentes a través de la colaboración.
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