Fuente: Cooperativa
Fecha: 2027-01-06 11:51:11
En un contexto de costos crecientes en el sistema de salud, mayores demandas por nuevas terapias y listas de espera abultadas que se mantienen como una urgencia nacional, un grupo transversal de actores del ecosistema sanitario participó en el foro "Acceso a Biotecnológicos innovadores y Biosimilares para enfermedades de alto costo: Opciones para mejorar el acceso y cobertura, en un escenario restrictivo - Acuerdos y Financiamiento", organizado por el Capítulo Chileno de ISPOR.
El encuentro permitió el intercambio de perspectivas respecto de los desafíos en salud orientados a acelerar y optimizar la adopción de medicamentos biosimilares, con el fin de profundizar el acceso a terapias de calidad y fortalecer la sostenibilidad financiera del sistema de salud.
Tras el encuentro, Daniela Paredes, presidenta de ISPOR Chile, señaló que "los actores coinciden en que el biosimilar es crítico como tecnología sanitaria porque es un habilitante para generar ahorros y permite invertir los recursos en otras necesidades del sector", como reducir listas de espera, mejorar productividad e incorporar nuevas tecnologías sanitarias a los regímenes de cobertura. Agregó que la experiencia internacional demuestra beneficios claros para el sector salud.
Asimismo, Paredes indicó que existe un consenso transversal entre representantes de la sociedad civil, la industria, organismos gubernamentales y sociedades científicas y técnicas, en cuanto a que la estrategia de biosimilares será clave frente a los desafíos del próximo periodo en salud.
Por su parte, Francisco Tapia, presidente de la Fundación Padece y paciente usuario de un biosimilar, sostuvo que "los biosimilares hoy tienen un valor agregado, ya que sostienen el acceso a drogas de mayor costo tras la llegada de la innovación". Enfatizó que se trata de un equilibrio necesario y altamente valioso para los pacientes.
Tapia complementó que existe un compromiso de comunicar mejor y educar sobre estos tratamientos, destacando la importancia de la apertura y de confiar en medicamentos que han cumplido con las aprobaciones del Instituto de Salud Pública (ISP) en materia de seguridad y eficacia.
Otra de las exposiciones estuvo a cargo de Cenabast, entidad que destacó cómo la inclusión de biosimilares en sus procesos de compra permite reducir el costo de las terapias. Como ejemplo, se presentó el caso del principio activo Etanercept en su formato inyectable de 50 mg, utilizado entre otras patologías para la artritis reumatoide.
Según datos del Observatorio de Medicamentos Biológicos y Biosimilares, el precio unitario neto de este fármaco registró una disminución del 55,21%, pasando de $127.250 en su primera compra en 2013 a $56.995 en 2024, tras la incorporación de un biosimilar.
La agenda también incluyó exposiciones de Rony Lenz, past president de ISPOR Chile y director del MBA con Especialización en Salud del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, quien abordó la economía en la producción de medicamentos. Daniela Paredes presentó las visiones de pacientes y médicos sobre biosimilares, mientras que la experiencia internacional estuvo a cargo del reumatólogo argentino Dr. Rodrigo García Salinas.
En ese contexto, el especialista explicó que en Argentina el uso de biosimilares es una materia indiscutida, especialmente en reumatología, siempre que cumplan con los estándares exigidos por las agencias regulatorias. Indicó que los principales pagadores y el Estado han impulsado su uso debido a los beneficios en costos y acceso.
García Salinas agregó que esta dinámica ha generado una competencia virtuosa que beneficia directamente a los pacientes, ya que también ha impulsado una reducción en los precios de los medicamentos originales, favoreciendo un escenario de ganar-ganar para el sistema.
Durante la jornada se promovió la firma del documento “Hacia un Consenso Nacional: Estrategias para la Sostenibilidad y el Acceso en Enfermedades de Alto Costo mediante Biotecnológicos”, que recoge las principales conclusiones del foro.
El texto propone, entre otros puntos, el fortalecimiento de la evidencia científica y normativa, incluyendo la actualización de la norma técnica de biotecnológicos del ISP (NT 170 del año 2014). En particular, se identifica la intercambiabilidad como una tarea prioritaria pendiente para incorporar la evidencia clínica acumulada a nivel mundial y las evoluciones regulatorias de organismos como la EMA y la FDA.
El documento subraya que los medicamentos biotecnológicos son fundamentales para tratar patologías complejas, pero su alto costo impacta la sostenibilidad del sistema. En ese marco, los biosimilares se posicionan como una herramienta clave de eficiencia presupuestaria, permitiendo tratar a más pacientes y liberar recursos para incorporar innovaciones en áreas críticas como oncología y enfermedades degenerativas.
La hoja de ruta también propone una estrategia de educación médica continua que refuerce el conocimiento sobre biosimilitud clínica y estándares de manufactura aplicados en países de la OECD, con el objetivo de reducir brechas de información y generar confianza en equipos médicos y pacientes.
Finalmente, el consenso destaca el rol complementario entre innovadores y biosimilares, señalando que mientras los primeros empujan la frontera de la eficacia y seguridad, los segundos permiten masificar el acceso una vez que expira la exclusividad, fomentando la competencia, reduciendo costos y ampliando la cobertura.
La declaración insta además a mantener una vinculación sostenida mediante una agenda de trabajo permanente entre la industria, la autoridad sanitaria, los prestadores y las organizaciones de pacientes, con el fin de alinear posiciones, monitorear avances normativos y abordar de manera colaborativa las barreras de implementación.
Este es un contenido presentado por ISPOR Chile.
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